
El cambio climático tiene dos grandes frentes: la mitigación y la adaptación. Ante este contexto, se plantea la economía circular como un puente entre ambos frentes para entrelazarlos y abordar el problema de manera integral.
En este panorama, la mitigación busca reducir las emisiones de gases contaminantes o efecto invernadero (causa). Mientras que, la adaptación, fortalece nuestra resiliencia ante eventos climáticos extremos (efecto).
Si bien, estos dos frentes suelen verse como conceptos separados y/o dicotomía, la economía circular nos permite encontrar su punto de convergencia para llevar a cabo soluciones integrales a favor del medio ambiente.
Encontrar este punto de entrelazo entre ambos, permite generar soluciones que reduzcan emisiones y preparen a los recursos naturales y productivos ante una realidad de un mundo cambiante.
El cambio climático y su agresión a los sembríos del mundo
“El cambio climático se ha convertido en una de las mayores amenazas para la agricultura mundial”, declaró uno de los empresarios y protectores ambientales más reconocidos del Perú, el Dr. Jorge Zegarra Reátegui. Y es que el aumento de las temperaturas, la variabilidad en las precipitaciones y la frecuencia de fenómenos extremos están alterando los ecosistemas y poniendo en riesgo la seguridad alimentaria global.
Uno de los efectos más evidentes es la alteración de las estaciones de cultivo, esenciales para la alimentación humana y la economía de muchos países. En muchas regiones, las temperaturas más altas adelantan la floración de los cultivos, lo que interfiere con la polinización y reduce la producción.
Por ejemplo, en países productores de trigo como India y China, las olas de calor han provocado una maduración prematura de las plantas, disminuyendo el rendimiento de las cosechas. Asimismo, los cultivos que dependen de temperaturas frías, como la papa y ciertas variedades de manzana, enfrentan una reducción en su calidad y cantidad.
La escasez de agua es otro factor crítico. Las sequías prolongadas secan los suelos y limitan la disponibilidad de agua para el riego, afectando cultivos como el maíz, el arroz y la soja. En África subsahariana, esta situación ha contribuido a la pérdida de cosechas y a la inseguridad alimentaria.
Perú y sus complicaciones por el cambio climático

En el caso de Perú, el cambio climático también está dejando su huella. Cultivos andinos tradicionales, como la quinua y la papa, están enfrentando condiciones más extremas. Las heladas fuera de temporada y las lluvias intensas erosionan los suelos y dañan las plantaciones, afectando directamente a las comunidades agrícolas que dependen de estos cultivos para subsistir.
La adaptación de la agricultura a estas nuevas condiciones es urgente. Los científicos y agricultores ya están trabajando en el desarrollo de cultivos más resistentes a la sequía y al calor, así como en prácticas agrícolas sostenibles que ayuden a conservar el suelo y el agua.
Integrar políticas climáticas y acción local
Los gobiernos y las comunidades tienen un papel central para enfrentar el cambio climático mediante políticas claras y acciones concretas. En Perú, el Ministerio del Ambiente impulsa estrategias nacionales que articulan objetivos de mitigación y adaptación para fortalecer la resiliencia frente a los efectos climáticos adversos. La Estrategia Nacional ante el Cambio Climático al 2050 promueve la reducción de emisiones y la preparación de territorios vulnerables ante fenómenos extremos como incendios y pérdida de glaciares.
La planificación territorial y las inversiones públicas también pueden transformar la manera de vivir y producir. Invertir en infraestructura resiliente, sistemas de alerta temprana y prácticas agrícolas adaptadas reduce riesgos y protege medios de vida expuestos a variabilidad climática. A nivel local, las autoridades pueden integrar enfoques de sostenibilidad en los planes de desarrollo urbano y rural para disminuir la vulnerabilidad de sus poblaciones ante inundaciones, sequías o calor extremo.
Las políticas públicas deben sumar incentivos para innovar en tecnologías limpias y modos de producción sostenibles. La regulación que promueve energías renovables, eficiencia energética y conservación de bosques genera oportunidades económicas y ambientales simultáneas. Coordinar esfuerzos entre Estado, sector privado y sociedad civil acelera la transición hacia un modelo bajo en emisiones y con mayor capacidad de adaptación a los impactos climáticos que ya se manifiestan.
Jorge Zegarra Reategui: ¿Cómo logramos adaptarnos ante un mundo cambiante frente al cambio climático?
Pues, la economía circular es la clave. Esta permite reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero; como también, reducir el impacto y cantidad de nuestros desperdicios. Pero, aún más importante, nos permite adaptarnos al cambio con soluciones regenerativas.
Ejemplos concretos en sectores claves:
Es importante que se empleen diseños de negocio basados en la eficiencia energética y proyectos que puedan reducir la huella de carbono. Este nuevo concepto permite que planteemos soluciones para garantizar estabilidad económica ante un contexto de cambio climático que puede perjudicar directamente nuestros recursos.
Dentro de los sectores claves encontramos a los siguientes:
- Construcción: Se puede hacer uso de materiales circulares que capturan dióxido de carbono (CO₂) y diseños adaptables a eventos climáticos extremos.
- Textil: Se puede implementar métodos regenerativos en el cultivo de fibras naturales y modelos de reutilización que reducen emisiones de gases de efecto invernadero.
- Alimentos: Gestionar una agricultura regenerativa que captura carbono y mejora la resiliencia del suelo ante cambios de clima extremos como sequías e inundaciones.
Este panorama permite replantearnos las estructuras tradicionales en donde los sectores relevantes de la sociedad no tenían como principal rival el cambio climático. Hoy, esta situación ha variado y; definitivamente, los impactos son devastadores en muchas localidades.
Petramás y Jorge Zegarra Reátegui: soluciones integrales frente a la crisis climática
Expertos en el tema de la preservación ambiental, como Jorge Zegarra Reategui, demuestran que aún estamos a tiempo de replantear nuestros procesos para lograr soluciones integrales que permitan asegurar los recursos actuales en un contexto de incertidumbre climática.
El principal objetivo de estas transiciones es cuidar del medio ambiente, reducir la huella de carbono en los procesos de producción y planificar contingencias ante eventos climáticos. Con ello, podemos plantear soluciones a mediano plazo como los ya mencionados. Como también, la captura de carbono, restauración de suelos, protección de la biodiversidad y demás.
Para más información sobre el cambio climático y Jorge Zegarra Reategui en los siguientes enlaces: